Este fin de semana lo he pasado por tierras jienenses; en particular, visitando esas tres pequeñas joyas ignoradas por muchos que son Baeza, Úbeda y la propia Jaén. Ya volveré a hablar en el blog de ellas más adelante (¡con fotos y todo, señora!), pero hoy quería meterme un poco con el arte contemporáneo.

Hay un pintor ubetense llamado Pedro Arias Moreno, Peris que es muy querido en su ciudad natal. No niego que pueda tener premios o que sus obras puedan ser reconocidas; al fin y al cabo, no soy experta en arte moderno ni por asomo. El caso es que en Úbeda descubrimos, mientras buscábamos un lugar donde cenar después de visitar la ciudad, que se estaba realizando una exposición titulada Exégesis de un naufragio continuo. Así que fuimos a verla.

Bueno, no voy a negar que el impacto visual de su obra se centraba, sobre todo, en el uso del color. Pero tanto periplo me tenía mareada. Además, no sé, a veces se agradece que el artista se curre un nombre un poco más, digamos, excitante para sus creaciones. Lo digo porque ver cuadros titulados Estela para un periplo IV o La cosa negra II hace pensar más en películas de las 3 de la tarde que en arte propiamente dicho.

Independientemente del cuadro, claro. Porque al fin y al cabo un periplo no es más que una trayectoria cerrada, trazada con el pincel. Y hay algunos bonitos, como el de los periplos negros sobre fondo rojo, que queda muy resultón. Pero claro, cuando empiezas a juntar cuadros similares en los que lo que cambias es el color... pues oye, como que te cansas...